Tuvieron tres años para darse cuenta de algo que era evidente desde el día uno: la Paz Total era un fracaso anunciado.
Pero lo que hoy sorprende no es que la oposición lo diga, ni que las cifras lo demuestren:
Lo dijo Armando Benedetti, en plena Cámara de Representantes.
Sí, el mismo Benedetti que durante años defendió a Petro con fanatismo político, hoy reconoce lo que el país sabía desde el principio:
La Paz Total no redujo la violencia. La multiplicó.
Quédese y le cuento las cifras que él mismo aceptó… y lo que esto significa para Colombia.
“La Paz Total es un fracaso” — Armando Benedetti
Cuando un ministro del Interior de Petro admite que la Paz Total fracasó, no estamos frente a una crítica cualquiera.
Estamos frente a una confesión política.
Un reconocimiento de que el proyecto estrella del Gobierno no solo no funcionó, sino que empeoró la situación en los territorios.
Y Benedetti no lo dijo en un trino o en una entrevista casual.
Lo dijo en la Cámara, frente al país, sin rodeos.
Una declaración que confirma lo que las comunidades rurales han venido denunciando durante años.
Las cifras hablan más fuerte que el discurso
La Paz Total prometía reducir la violencia, pero lo que consiguió fue fortalecer a los grupos armados.
Las cifras son contundentes:
178 masacres entre 2023 y 2024
No hubo reducción de violencia.
Hubo un aumento brutal y sostenido.
Cada masacre representa un fracaso del Estado, una comunidad abandonada y una víctima que no merecía morir.
Expansión criminal en 180 municipios
Mientras el gobierno hablaba de “diálogo”, los grupos armados se expandían sin control.
ELN
Segunda Marquetalia
Disidencias de las FARC
Clan del Golfo
Todos crecieron, todos reclutaron más jóvenes, todos extendieron sus corredores y todos aprovecharon el mensaje del gobierno:
“No los vamos a atacar.”
Secuestros aumentaron 45 % en 2023
El país volvió a los niveles de secuestro de principios de los 2000.
¿Y la respuesta del Gobierno?
Más gestos simbólicos.
Más concesiones.
Más silencio.
Más de 400 ataques durante las negociaciones
Los ilegales se sentaron a dialogar con el Gobierno mientras seguían asesinando, reclutando y extorsionando.
280 acciones violentas en pleno cese al fuego
Un cese al fuego que solo cumplió una parte: el Ejército.
Las organizaciones criminales hicieron lo que quisieron.
¿Cuál fue el resultado?
Perdimos control territorial, perdimos autoridad y perdimos vidas.
La Paz Total fracasó por diseño, no por ejecución
Este proyecto estaba condenado desde el principio, porque nació mal planteado.
No se negoció desde la autoridad, se negoció desde la debilidad.
No se exigió desarme, se ofrecieron beneficios.
No se fortaleció el Estado, se lo paralizó.
No se ordenó capturar criminales, se ordenó “no atacar”.
La Paz Total fracasó porque:
Se entregaron ventajas sin pedir garantías.
Se frenó la acción militar mientras los grupos ilegales continuaban delinquiendo.
Se confundió diálogo con impunidad.
Y se creía ingenuamente que bandas criminales iban a cambiar por buena voluntad.
Es decir:
No se negoció la paz. Se entregó el territorio.
El país merece paz, pero no una paz entregada
Colombia sí merece una paz completa, profunda y real.
Pero no una paz basada en:
ilusiones,
discursos,
fotos en mesas de negociación,
y abrazos con criminales.
El país merece una paz con autoridad.
Una paz que pase por:
control territorial,
presencia del Estado,
protección a las comunidades,
fortalecimiento de la Fuerza Pública,
y justicia real para quienes cometen crímenes.
Lo que no merece es una paz diseñada para complacer a los ilegales y castigar a los ciudadanos que sí cumplen la ley.
La reflexión que deja Benedetti
Que Benedetti haya sido quien lo dijo demuestra que, incluso dentro del Gobierno, ya no pueden esconder la realidad.
Que la violencia crece.
Que el territorio se pierde.
Que los grupos armados mandan.
Que las comunidades tienen miedo.
Y que la Paz Total no es paz.
Es desorden, improvisación, romanticismo político y un profundo desconocimiento del crimen organizado.
Benedetti lo dijo tarde, sí.
Pero lo dijo.
Y eso deja al Gobierno sin coartadas.
¿Y ahora qué?
Lo grave no es que Benedetti lo admitiera.
Lo grave es que el Gobierno siga fingiendo que la Paz Total funciona, mientras el país se desangra.
Colombia debe replantear por completo su política de seguridad:
volver a tener autoridad,
recuperar el control rural,
presionar militarmente a los ilegales,
fortalecer la justicia,
y proteger a quienes viven en los territorios más vulnerables.
La paz no se construye entregando el país.
La paz se construye defendiendo al país.
La Paz Total no necesitó tres años para fracasar.
Fracasó desde el primer día en que se anunció sin condiciones, sin estrategia y sin autoridad.
Pero ahora que hasta el mismo Benedetti lo reconoce, ya no queda margen para el relato.
La realidad se impone:
La Paz Total fortaleció a los criminales y debilitó al Estado.
Colombia merece un proceso de paz serio, responsable y firme.
No una paz que se entrega en bandeja a quienes viven del crimen.
¿Ustedes qué opinan de lo que dijo Benedetti?
¿Creen que la Paz Total debe replantearse o eliminarse?
Los leo en los comentarios.
