Creo profundamente que la política no solo se hace desde las instituciones, sino también desde el territorio. Por eso organicé, junto a líderes y vecinos, una jornada para recuperar un humedal que llevaba años abandonado y convertido en un foco de contaminación e inseguridad.
Ese día limpiamos basura, recogimos escombros, despejamos senderos y recuperamos zonas que parecían perdidas. Pero más allá de la actividad, lo que realmente me movió fue ver a la comunidad apropiándose de un espacio que el Estado dejó caer.
Yo no concibo la política como discursos lejanos ni como promesas vacías. Para mí, gobernar también es ponerse los guantes, caminar con la gente y demostrar que cuando trabajamos juntos, los espacios públicos cambian y la comunidad vuelve a tener esperanza.
Esta jornada reafirmó una convicción: el territorio se ordena si el Estado aparece, pero también si los ciudadanos nos organizamos. Y yo quiero liderar ambas cosas.

